Publicado el 04.02.2017 00

¡Cachorros!

Los animales presentan muchos aspectos positivos para el crecimiento de un niño: hospedar un inquilino con cuatro patas ayudará a tu pequeño a hacerse grande.

Un animal cumple un papel muy importante en casa y presenta numerosos aspectos positivos para los niños y para su crecimiento: con frecuencia los niños prefieren la compañía de un amigo de pelo suave a la de un banal juguete que, tras un breve momento de entusiasmo, se deja olvidado en un rincón. El animal, por el contrario, está día tras día junto a tu pequeño y juega con él, instaurando una relación de confianza recíproca y de continua comunicación, aprenden mutuamente cosas nuevas, interactúan de formas que solo ellos conocen y crecen así uno junto al otro.

Tanto si ya tienes un animal cuando tu pequeño llegue al mundo como si decides hacer entrar uno en la familia más adelante, al menos durante los primeros momentos será muy importante controlar con atención sus reacciones.

Tanto los perros como los gatos, sobre todo si son hembras, por lo general acogen con curiosidad primero y con dulzura después al recién llegado: el instinto de hecho les lleva a proteger a un cachorro que entienden que es muy importante para sus dueños. Con el tiempo incluso los más desconfiados o “celosos” aprenderán a interactuar con el pequeño de la mejor manera y, al ir creciendo, su amistad se convertirá en algo único.

Si por el contrario el último en llegar a casa es el animal, sobre todo durante los primeros días es importante que ayudes a tu pequeño a aprender a comportarse de manera correcta. Deberás hacerle entender que perros y gatos tienen comportamientos instintivos propios de su condición de animales y que por esta razón no se puede jugar con ellos como si fuesen muñecos para evitar que reaccionen de acuerdo con su naturaleza. Enséñale desde el principio a tu hijo algunas reglas fundamentales: no se tira ni de la cola ni del pelo ni de los bigotes, no se juega con ellos mientras comen, no se les tienden emboscadas… Vía libre por el contrario a algunos juegos juntos y, sobre todo, a cuidar de él. Tu hijo se sentirá grande e importante si puede cuidar de su amigo de cuatro patas, preparando por ejemplo su cuenco de la comida.

Sea cual sea la situación, la relación que se instaurará entre los dos cachorros de casa será indisoluble y verlos juntos será siempre emocionante.