Publicado el 13.02.2017 00

Chocolate ¡qué pasión!

Cuando la inquietud no se aplaca, aumenta la tentación de comer chocolate. Que no cunda el pánico, puedes concedértelo, lo importante es no exagerar.

¡Me siento nerviosa y como chocolate! Ocurre con frecuencia sentirse agitada, no encontrar la paz y no conseguir calmarse: es en estos momentos cuando los alimentos dulces se transforman en el mejor refugio. Y así caramelos, bombones y tartas se convierten en una agradable tentación durante el embarazo.

 La causa. La causa de estos insólitos comportamientos es la hormona de la adrenalina que durante el embarazo aumenta su concentración y se libera con mayor facilidad, favoreciendo la vasoconstricción de los vasos sanguíneos y contrastando la acción relajante y calmante de otras hormonas. Además mantiene bajo control todo tu sistema endocrino que, si funciona bien, envía los mensajes correctos a las células del feto para que el sistema endocrino de tu bebé se desarrolle correctamente. Por último estimula el páncreas para que produzca una mayor cantidad de insulina, la hormona que permite que el organismo utilice el azúcar y que es indispensable para obtener la energía para todas las funciones orgánicas. El aumento de glotonería hacia los alimentos dulces, típico del embarazo, está por lo tanto determinado por la necesidad de recuperar más energía para favorecer el desarrollo del feto.

 Qué hacer. En primer lugar no hay que ser demasiado severa con una misma: el nerviosismo es solo uno de los muchos sentimientos que te asaltan durante el curso de la jornada. Debes tener siempre presente que la “dulce esperanza” es un período de profundos cambios físicos y psíquicos. Por su parte, la naturaleza se ocupa de contrastar el efecto excitante de la adrenalina con una elevada producción de endorfinas que tienen un efecto calmante: estas hormonas te protegen contra el estrés emotivo, además de atenuar las pequeñas molestias provocadas por las modificaciones de tu cuerpo. Ciertamente es conveniente estar atenta para no coger demasiados kilos, pero ser demasiado severa con los dulces solo hace aumentar el malestar pasajero. Comerse un bombón de vez en cuando (intenta elegir el chocolate puro, mejor si es sin leche) ¡levanta el ánimo! Obviamente ¡sin exagerar!