Publicado el 06.02.2017 00

Cuando introducir el huevo en su dieta

El huevo es uno de los alimentos más sabrosos para los niños, pero ¡es mejor no satisfacer su deseo de comerlo todos los días!

El huevo es un alimento muy indicado para tu pequeño y podrás comenzar a dárselo a partir de los diez meses, iniciando antes con la yema (para observar sus eventuales reacciones alérgicas) e integrando seguidamente en su dieta también la clara. Hasta hace poco pediatras y nutricionistas indicaban la introducción de la clara en la dieta solo a partir del año, porque es más fácil que provoque reacciones alérgicas, pero actualmente las nuevas indicaciones de los alergólogos pediatras no son tan restrictivas con respecto a la introducción de los alimentos con riesgo alérgeno. Así que, vía libre a uno de los alimentos más amados por los pequeños ¡también antes de cumplir el primer año!

Los huevos son un alimento importante porque son una valiosa fuente de proteínas nobles, es decir ricas en todos los aminoácidos, en vitamina A, que sirve a tu pequeño para la piel, los ojos y las mucosas. ¡Y no solo eso! Este alimento contiene también muchas sales minerales: calcio, útil para los huesos, los dientes, las uñas; hierro, que sirve para la formación de glóbulos rojos, células de la sangre, funcionamiento del sistema nervioso; potasio, que regula el equilibrio de sales y líquidos y contribuye al correcto mantenimiento de nervios y músculos. Y aún hay más: comiendo huevo, tu pequeño obtendrá también las grasas insaturadas y el ácido linoleico que necesita.

El huevo, o mejor dicho la yema, también es rica en colesterol y esto ha hecho que durante años fuera “demonizado”, relegando su dosis a uno/dos huevos por semana, para evitar riesgos de hipercolesterolemia. Recientes estudios han “desmontado” esta tesis, demostrando que la enfermedad está causada solo en una mínima parte por las costumbres a la mesa. Así que, si no hay ningún problema diagnosticado, vía libre hasta a tres/cuatro huevos por semana, alternados con otras fuentes de proteínas (carne roja y blanca, legumbres, lácteos…).

Para estar segura de que sean lo más sanos posible, elige los huevos biológicos o producidos con métodos poco invasivos, que establezcan la cría en tierra y controla siempre su frescura sobre todo si a tu hijo le gustan poco hechos (a la coque o a la plancha).