Publicado el 05.02.2018 00

¡Cuando los niños hacen miau!

Gatitos y niños no solo pueden convivir sin ningún problema sino que ¡pueden convertirse en los mejores amigos! Solo hay que tener un poco de cuidado desde que tu bebé está en tu vientre…

Tu pequeño está a punto de llegar y casi todo está listo, pero… ¿qué hacer con el gato, príncipe indiscutible de la casa hasta hoy? Gatos y niños pueden convivir felizmente, ¡tu pediatra y el veterinario también estarán de acuerdo!

Será suficiente con tomar algunas precauciones antes de que tu bebé llegue a casa, dar algunas reglas y los dos cachorros de casa aprenderán a convivir pacíficamente, ¡convirtiéndose en amigos inseparables!

Los gatos son normalmente animales de costumbres y, para preparar al tuyo a su nuevo “hermanito sin pelo”,  acostúmbralo poco a poco, para evitar cambios repentinos e imprevistos: cuanto más tiempo tenga para prepararse a las novedades, más fácil será para él aceptarlas de buen grado. Si tu gato ya es adulto, comienza con antelación a enseñarle qué espacios puede tenerse para él y cuáles por el contrario es mejor que no invada. Su cama, comederos y caja de arena en su lugar definitivo, para que no se sienta destronado ni dejado de lado. Llevando a casa la cuna, la silla de paseo y la trona algunos meses antes, acostumbrarás al gato a la presencia de nuevos objetos en casa, enseñándole con calma y paciencia que estos espacios no son para él: ¡regañarle cuando el pequeño acabe de llegar a casa podría ponerlo celoso!

A cada uno su espacio por lo tanto: si el gato siempre ha estado acostumbrado a ir por todas partes y no quiere oír hablar de lugares y objetos prohibidos, los productos a base de feromonas que encuentras en tiendas especializadas pueden ayudarte: una vaporización sobre los objetos lo desanimará a tomar posesión de ellos.

No pongas los chupetes, los biberones y las cosas de tu bebé cerca de los espacios del gato, tanto por una cuestión de higiene como porque el gato podría “reivindicar” su territorio…mejor evitarlo. Deja siempre al gato un espacio seguro en el que esconderse.

Ha llegado el gran día… la puerta se abre y, junto a mamá y papá, llega un nuevo amigo… Al menos durante los primeros momentos, para no poner el oído del gato a dura prueba, cierra las puertas: un truco simple que puedes utilizar y que dejará las orejas de “Miau” en paz, y que hará que pueda ir a refugiarse en su escondite, seguro y protegido.

Y además.. haz que los primeros encuentros entre los dos cachorros se produzcan ¡bajo tu atenta mirada! Los primeros contactos deberán ser dulces y gentiles, enseñándoles a ambos el respeto hacia el otro. Y cuando tu bebé sea un poco más grande, enséñale a darle de comer: compartir el alimento reforzará su relación de confianza y amistad.

¡Jugar juntos será una experiencia única y muy hermosa para los dos!