Publicado el 04.02.2018 00

Cuando uno + uno son tres. Cuarto mes lunar

El espacio de tu pareja hasta hoy exclusivo, se abre para dejar entrar a vuestro hijo y este hecho lo enriquece y lo completa. La dimensión de los dos y la complicidad que os une es la base sobre la que construir el bienestar individual y familiar para vuestro futuro y el de vuestro pequeño.

Cercanía emotiva, atracción, apoyo y comprensión, en un continuo intercambio entre los dos: os encontráis en una etapa importante de vuestra vida y de la relación que habéis construido, los equilibrios cambian.

Si tienes la duda de haber dejado de ser atractiva porque la línea de tu vientre se está redondeando y tus vaqueros preferidos comienzan a quedarte un poco estrechos habla con tu compañero y déjate mimar.

Ternura, intimidad o ardiente pasión, son diversas maneras para decirse lo mismo: amor. El sexo durante el embarazo hace bien y este es precisamente el mejor período. La naturaleza se ha ocupado de que tu pequeño esté bien protegido y mantener relaciones no supone ningún riesgo, siempre que el ginecólogo no haya identificado condiciones particulares que lo impidan.

Con el pasar de las semanas las molestias iniciales disminuyen o desaparecen y todo va bien. Este es también el momento en el que el apetito comienza a aumentar y lógicamente no es conveniente guardar dieta. Los integradores alimentarios como el ácido fólico, una vitamina del grupo B, útil para el desarrollo del tubo neuronal del bebé o, entre los minerales, el hierro para prevenir anemias y fatiga muscular, están cada vez más presentes en las dietas cotidianas siguiendo las indicaciones de tu médico.

Seguir una alimentación correcta y variada asegurará que tu bebé tenga un buen peso cuando nazca y que tú te recuperes rápidamente después del parto.

Las proporciones de tu pequeño están cambiando y comienza a perder el aspecto de minúscula gamba. Ha aprendido a abrir y cerrar los pequeños puños, a través de su piel se vislumbran los vasos sanguíneos y los huesos se van solidificando poco a poco. Al final de este período mide 16 cm y está recubierto por un lanugo que desaparecerá antes de su nacimiento. Se determina también su sexo.

Alrededor de finales de la duodécima semana se produce el primer esbozo de los genitales que son femeninos. Solo en este mes puede transformarse en varón si interviene el cromosoma Y, el “regalo” del papá, de lo contrario continuará su evolución como niña.

¿Habéis comenzado ya a pensar si queréis saber si es niño o niña o esperar a descubrirlo? La curiosidad es mucha pero no todos deciden satisfacerla con antelación, un poco de misterio no hace daño.