Publicado el 03.03.2017 00

Cuenta atrás. Décimo mes lunar

¡Llegó el momento! Aunque en los últimos días el tiempo parece no pasar, esta fantástica aventura está por concluir y pronto comenzará otra, aún más grande, junto a tu hijo. Ahora que está a punto de nacer te espera un viaje en el viaje, con una hermosa meta: ser mamá.

En un determinado momento llegará la primera contracción auténtica, ligera pero diferente de las que habías experimentado hasta ahora, y seguirán otras in crescendo. O quizá mientras estás durmiendo te despertarás sintiéndote mojada porque habrás “roto aguas”, sin contracciones. Es el momento de coger el bolso y salir para el hospital: en unas 24 horas ¡nacerá tu hijo!

¿Cuándo sucederá? Tu pequeño podría adelantarse al plazo previsto o tomárselo con calma porque está muy cómodo en tu nido acogedor, o ser puntual como un reloj. Los huesos de su cabecita son blandos y están listos para deslizarse uno sobre otro, facilitando el paso por el canal del parto. En estas últimas semanas ha perfeccionado su “respiración” que hará que se esfuerce en abrir los pulmones al aire exterior.

Claro que para ti ahora incluso un solo día puede marcar la diferencia porque ya no te conformas con acariciarlo a través de tu vientre, quieres tenerlo entre tus brazos, verlo y comprobar si es como te lo imaginabas.

Durante el nacimiento de tu hijo tendrás que enfrentarte a tres momentos diferentes: contracciones, parto y alumbramiento. Durante las contracciones hay una fase de preparación llamada “prodrómica” con contracciones ligeras que aparecen distanciadas entre ellas, una fase en la que las contracciones duran más y son más frecuentes (cuando se suceden cada 5 minutos aproximadamente ha llegado el momento de ir al hospital), una última fase, la expulsiva, en la que se suceden sin tregua y sentirás la necesidad de empujar.

Ha llegado el momento en el que tu hijo se asome al mundo y tú podrás finalmente verlo, tocarlo, sentir su llanto. ¡No hay nada más extraordinario y maravilloso!

Durante el alumbramiento la placenta se despega del útero y se expulsa. Tú tendrás a tu pequeño entre los brazos, podrás saborear toda la felicidad de este momento y finalmente descansar.

¡Ha nacido tu hijo único y especial y tú con él, mamá única y especial!