Publicado el 19.12.2016 00

Entendimiento cómplice entre mamá y papá

Para transmitir amor y confianza en sí mismo

Desde la llegada del nuevo cachorro, pero quizá ya desde el momento en el que se descubre que está creciendo en la barriga de mamá, todas las relaciones familiares y las costumbres de casa van cambiando poco a poco y de manera inexorable.

La llegada de un hijo acerca emotivamente a los futuros padres con un nuevo proyecto común denso de emociones, de expectativas, de novedades, pero al mismo tiempo representa la entrada en juego de un tercer actor que hará necesaria una nueva organización del modo de estar juntos, de los tiempos reservados a la pareja, del respeto y de la satisfacción de las prioridades de los dos padres.

No siempre es fácil ni inmediato encontrar el equilibrio, y para complicar aún más la situación con frecuencia hay que lidiar también con la fatiga que el embarazo y los primeros meses de vida del hijo imponen a la pareja y la tensión creada por las dificultades debidas a todas las cosas que hay que aprender para este “nuevo trabajo”. No es fácil pero es fundamental porque un entendimiento cómplice entre mamá y papá ayuda a que el recién llegado encuentre su propio equilibrio emocional.

¿Por donde se inicia?
Seguramente por el diálogo, por la sinceridad, por el respeto recíproco, por un esfuerzo de  identificación y a veces también por la voluntad de llegar a acuerdos.

Y a medida que el pequeño crece, el entedimiento entre mamá y papá es cada vez más útil para crecer y aprender juntos, siguiendo algunos consejos, fáciles pero importantes:

  • establecer reglas comunes y hacer que se respeten.
  • programar juntos los ritmos de la jornada.
  • respetar los espacios personales y de la casa.
  • comunicar sin gritar.
  • comer juntos.
  • encontrar cada día 15 minutos de tiempo de calidad sacando al niño que llevamos dentro.