Publicado el 04.02.2018 00

Llega el invierno: accesorios para el frío

Cuando el frío comienza a hacerse notar es conveniente que ayudes a tu pequeño a protegerse contra él, ya que no él solo no entiende dónde siente frío, pero nuestra atención lo ayudará a mantener siempre la calidez que necesita.

Cuando salimos con nuestro pequeño en el coche o en la silla de paseo, siempre debemos tener en cuenta la posibilidad de que sienta frío.

Al acabar el otoño y cuando se acerca el invierno, no es conveniente fiarse demasiado de la mirada que se lanza al cielo antes de salir de casa: durante el arco de la misma jornada las temperaturas pueden cambiar rápidamente y es bueno no dejarse pillar desprevenidos.

Tu hijo todavía no es capaz de hablar y de explicarte si siente frío ni dónde, así que lo mejor es no arriesgarse: un golpe de frío, así como el calor excesivo, pueden poner a dura prueba su cuerpecito.

Un consejo importante, válido también para nosotros adultos, es no olvidarse nunca de las “extremidades”: manitas y piececitos son los más sensibles al frío y es más difícil que en otras partes del cuerpo mantenerlos calientes. Además de elegir un chándal acolchado más adecuado a la estación, es conveniente ponerle calcetines muy cálidos, por encima o por debajo de las galochas o las mallas.

Al igual que los pies, debes proteger siempre también las manos de tu pequeño. En este caso si el chándal es completo el calor podría ser suficiente pero si quedan descubiertas, un par de manoplas pueden resultar muy útiles.

No olvidarse nunca de un gorrito que proteja la cabecita del frío y que le dé sensación de calor y protección, muy importante para todos los recién nacidos.

Por último pero no por ello menos importante, debemos asegurarnos de que su garganta esté siempre protegida de los golpes de aire y humedad. En este caso, aunque le pongamos un mono acolchado invernal, es aconsejable enrollar alrededor de la capucha una pequeña bufanda para evitar que el escote del mono deje el cuello demasiado expuesto.

Y ahora todos calentitos y protegidos solo queda disfrutar de un hermoso paseo, quizá en busca de ¡los primeros regalos de navidad!