Publicado el 05.02.2018 00

Los niños Aries

Primer signo del Zodíaco, así que no hay que sorprenderse si estos pequeñines quieren ser siempre los primeros y estar en el centro de atención: ¡el fuego arde en sus corazones!

Signos de fuego, gobernados por Marte, conocido dios de la guerra, el Aries caracteriza a los nacidos entre el 21 de marzo y el 20 de abril, haciéndolos combativos, deseosos de estar siempre en el centro de atención, pero también muy generosos.

Los pequeños Aries aceptan de buen grado reglas y jerarquías: no se juega a la pelota en la casa, no se interrumpe a los adultos cuando están hablando… Pero cuando estéis en el parque querrán siempre que juguéis a la pelota con ellos, y cuando sea su turno en la conversación ¡exigen la máxima atención!

No soportan las imposiciones, ni en familia ni en la vida pública, y aceptan sugerencias solo si se hacen en el debido modo.

Son testarudos, intrépidos, valientes y, si es posible, quieren salirse siempre con la suya. Actúan por impulso, dejándose llevar por fáciles entusiasmos que sin embargo a veces pueden transformarse en repentinos abatimientos. ¿Quiere esto decir que son inconstantes? No exactamente, como mucho se pueden definir como “exploradores”: prefieren experimentar varios caminos y elegir al final en base a la experiencia que han acumulado.

Estas características los hacen líderes natos: su carisma y entusiasmo arrastran a sus amigos, que están dispuestos a seguirlo en las empresas más temerarias. En la amistad son leales y sinceros, a veces incluso ¡demasiado sinceros! Hacerles entender que hay situaciones en las que la sinceridad puede “herir” es tarea vuestra, pero en esto estaréis ayudados por su bondad y generosidad, que le mostrarán dónde está el “límite” de la sinceridad.

Otro rasgo distintivo es su innata propensión a ponerse de parte de los más débiles: no os sorprendáis si os trae a casa un cachorro hambriento o si se pelea con alguno de sus amiguitos para defender a quien se encuentre en dificultades.

Su gran energía y competitividad pueden canalizarse bien en un deporte competitivo: así podría obtener buenos resultados, aprendiendo al mismo tiempo a controlarse. Además, algo que no hay que olvidar, es que ¡estarían bajo los reflectores!