Publicado el 04.02.2017 00

Los odiados cólicos

Llora y estira las piernecitas inconsolable: puede que le duela la barriguita…

Se presentan de manera inconfundible: el pequeño llora de manera inconsolable, recoge y luego estira las piernas hacia la barriguita, no se calma ni siquiera si lo coges en brazos. Probablemente le duele la barriga y no será difícil sentirlo emitir también aire de la barriguita, especialmente si lo pones boca abajo y lo acunas suavemente. Los cólicos son una de las molestias más comunes en los recién nacidos durante los primeros dos-tres meses de vida. Se manifiestan con ataques, generalmente durante las horas de la tarde y la noche, en los cuales el niño se muestra agitado, llora y se retuerce para reducir el dolor provocado por una barriguita muy tensa e hinchada debido a la acumulación de gases.

Las causas pueden ser diversas: desde la ingestión de aire antes de la toma, si por ejemplo el niño se alimenta tras un llanto vigoroso, hasta un enganche incorrecto al pecho (el pequeño debería coger en la boca la mayor parte posible de pecho) o un orificio de la tetina muy estrecho (si se alimenta con el biberón). Pero también el cansancio acumulado durante la jornada y sus “esfuerzos de crecimiento” pueden causar nerviosismo y provocar acumulación de aire en la barriga. Normalmente el pequeño se calma si succiona algo (se le puede ofrecer el chupete) o si se le acuna: puedes intentar por ejemplo tumbar al pequeño boca abajo, pasándole un brazo por debajo de la tripita. También la realización de delicados masajes sobre la barriguita, en el sentido de las agujas del reloj, puede ayudar a hacer que salga el exceso de aire y aliviarle los cólicos.

Y por último mímalo aún más, susúrrale palabras suaves y dedícale todo el tiempo que puedas: está demostrado que aliviar su nerviosismo haciéndolo sentirse aún más amado lo ayudará a superar sus momentos de crisis.