Publicado el 06.02.2017 00

Primeros juegos sensomotores

Desde los primeros meses de vida puedes ayudar a tu hijo a desarrollar sus capacidades sensoriales y motoras, con juegos que estimulan el movimiento, reconociendo los sonidos y las formas.

A través del juego, tu hijo descubre el mundo y mejora sus capacidades motoras y cognitivas, haciendo cada día pequeños grandes descubrimientos que te harán emocionarte: ¡sus ojos felices y la sonrisa en su cara serán una enorme alegría para ti!

¿Cómo ayudarlo a crecer mejor? Sonajeros, gimnasios, juguetes que estimulan la sensibilidad táctil, las capacidades auditivas y la coordinación de los movimientos lo ayudarán a ampliar su campo de exploración y ¡a crecer curioso y feliz!

Hacia los tres meses puedes proponerle los “sonajeros”, animalitos de tela o de otros materiales, que tu hijo se puede meter en la boca y mordisquear, y que si se mueven suenan: el sonido producido por las bolitas que se mueven en su interior hará que tu hijo los sacuda, aprendiendo a gestionar el movimiento para obtener un resultado. Del mismo modo el gimnasio, con varios juguetitos colgados y música, le hará aprender a alargar los brazos para coger los pequeños juguetes colgados y lo entretendrá durante el día, ¡cuando no salgáis de paseo!

Hacia los seis meses podrás aplicar a la silla de paseo un centro de actividades, como los animalitos que cuelgan del manillar: estos juegos lo entretienen durante vuestros paseos  y harán que su silla de paseo sea más divertida, estimulando su curiosidad. Los animalitos emiten un sonido cuando se tocan, y pronto aprenderá la relación entre acciones y reacciones, haciendo que suene su animalito preferido.

¿Tu hijo ya es un pequeño hombrecito de un año? Ahora puedes comenzar a proponerle centros de actividad como los que tienen forma de animal o de autobús… tu hijo podrá introducir en el juguete varias piezas, como el triángulo, el cuadrado o el círculo, intentándolo hasta que encuentre el orificio correcto, aprendiendo a reconocer las formas, aunque aún no sepa darles un nombre, precisamente gracias a las capacidad de introducir cada pieza en su lugar adecuado, primero contigo y después él solo. Si le gustan los animales podrás proponerle también una granja sonora, ¡un juguete que le encantará! Pulsando un animal el juguete le dirá un nombre y hará el sonido de ese animal, ¡enseñándole muchas palabras y sonidos nuevos!

¿Y ahora? ¡Listos para comenzar a caminar?