Publicado el 19.12.2016 00

Te siento, ¿me sientes? Quinto mes lunar.

Es el momento que todas las mamás esperan con trepidación: sentir por primera vez los movimientos de su hijo. Verlo en la primera ecografía lo ha vuelto más real. Tu percepción se hará más fuerte ahora que podrás sentirlo también físicamente y experimentar la exaltante sensación de hacer que él te sienta.

No existe una fecha precisa y puede que lo sientas después de lo que esperas. Las primeras veces será una sensación ligera, como un batir de alas, después con el pasar de los días la frecuencia y la intensidad aumentarán y también el papá podrá sentirlo pasando las manos sobre tu vientre. Los movimientos más evidentes podrán ocurrir cuando te sientes o te tumbes porque también él se adaptará a la nueva posición exactamente como haces tú. Cuando camines preferirá estar tranquilo, dejándose acunar por tu movimiento, y dormirse. Percibir sus movimientos es emocionante y aprenderás poco a poco a conocer sus ritmos y a controlar su bienestar porque el vientre además de su nido es también un gimnasio en el que entrenarse y prepararse para la vida.

Entre este mes y el siguiente te espera también la segunda cita con tu bebé: la ecografía llamada “morfológica”. Se controlan su desarrollo y su salud por medio de la medición de su cabeza, del abdomen y del fémur y del control de los órganos internos, columna, extremidades y estructura intracraneal. Se mide la cantidad de tu líquido amniótico, el flujo de la sangre que transmites al pequeño y el punto de inserción de la placenta (anterior, posterior o en el fondo del útero).

Él ha alcanzado los 25 cm, se mueve cada vez más y cada vez con mayor energía. Le ha crecido el cabello, las pestañas y las cejas, y su cuerpo está cubierto por una sustancia parecida a una crema protectora llamada vérnix caseosa.

Puede que comiences a advertir una sensación que podría acompañarte de manera discontinua durante el resto de tu embarazo: el dolor de espalda. Naturalmente se tiende a cambiar de postura para equilibrar el aumento de volumen y este cambio del baricentro podría causarte algunas contracturas musculares y provocar tensión localizada a la altura de los riñones. También tu cadera que se dilata para dejar sitio al bebé o el útero que presiona sobre el nervio ciático pueden provocar algunos dolores que desde la parte baja de la espalda descienden por la pierna. El uso de una faja será una valiosa ayuda para sostener la espalda y mantener la postura correcta, y el uso de zapatos bajos y cómodos o algunos ejercicios de stretching alentarán la tensión.