Publicado el 20.12.2016 00

Destete: más que leche

Cómo cambia su manera de comer y beber

Tu hijo ya tiene casi seis meses y para seguir creciendo bien necesita una nueva dieta, que ya no se base únicamente en tu leche. Este cambio será tanto para ti como para tu pequeño una etapa tan maravillosa como importante y delicada. Comienza el destete: ¡señores pasajeros, abróchense los baberos y agarren bien las cucharitas!
Alrededor de los seis meses la leche materna o artificial, a pesar de seguir estando presente en la alimentación de los bebés, deja de ser su único alimento. Es la misma curiosidad de tu hijo la que lo lleva de manera natural a desear algo más. Ha llegado el momento de introducir los alimentos sólidos y con ellos comenzar a descubrir nuevos sabores, como el dulce y el salado, consistencias diferentes y colores diversos.

El período del destete es un momento de continuos descubrimientos que afectan a sus sentidos, tacto, olfato, vista, gusto, pero que debe respetar los ritmos y los gustos de tu pequeño. Por eso, introduce los alimentos de uno en uno en su dieta y en cantidades limitadas: si al principio lo rechaza, espera algunos días antes de volver a proponérselo. Intenta hacer que “experimente” sabores diferentes, pero sin forzarlo: todavía está acostumbrado al sabor y a la consistencia de la leche y por eso es normal que oponga resistencia (“destete” significa literalmente “quitar la teta”, la leche, ¡tan apreciada hasta ahora!). Basta con tener paciencia y transmitirle entusiasmo ¡por cada una de sus nuevas conquistas!

¿Qué alimentos se introducen primero? Pregunta a tu pediatra que probablemente te aconsejará que comiences con fruta fresca y caldo vegetal, junto con harinas específicas, a las que es mejor no añadirles ni azúcar ni sal. Después continúa con verdura, cereales, legumbres y, pasado el 10° mes, queso. Durante el período inicial, la mayor parte de los pediatras están de acuerdo en no introducir el tomate, los huevos, la miel ni la leche de vaca, sobre todo la de larga conservación.

Y, ¿qué darle para beber? Seguramente agua, toda la que quiera, y después leche, té sin teína ni azúcar y zumos o batidos de fruta fresca que contienen vitaminas y azúcares naturales, indispensables para una buena dosis de energía cotidiana.
En cualquier caso, consulta siempre con tu pediatra en caso de duda: él conoce bien el desarrollo de tu pequeño y sabrá indicarte cuál es la alimentación más adecuada.

Recuerda por último que una cucharita de las dimensiones adecuadas para la boquita de tu hijo, un babero plastificado de colores, un gran babero, mucha calma y algunas risas son los ingredientes indispensables para tus recetas y ¡para evitar que tu cocina se transforme en un campo de batalla!