Publicado el 06.02.2017 00

Niños y niñas: ¿por qué son diferentes?

Acabar con un tópicoAl inicio se observa la barriga: ancha, alta, baja, estrecha.. ¡amigas y parientes se divierten a intentar adivinar! “Mira lo baja que es, ¡seguro que es un niño!”, “Esperemos que sea una niña”.. en definitiva intentar determinar el sexo del bebé es un juego que interesa a todos: pero ¿qué cambia en realidad?

Con frecuencia los futuros padres proyectan sus fantasías y deseos sobre la llegada del bebé: las mamás a veces desean una niña porque imaginan que será más divertido elegir vestiditos para ella y que podrá convertirse en una compañera de charlas y confianzas cuando sea grande; los papás ven en un niño un compañero de juegos, risas y bromas. Ambos creen quizá que hay más feeling entre “iguales”! sin embargo estos son solo tópicos: en realidad las diferencias son muchas menos y con frecuencia son los adultos quienes las crean.

Es inútil negar que ser niño o niña caracteriza el crecimiento de tu bebé: la naturaleza y la genética nos crean específicamente diferentes y esto conlleva maneras diferentes de pensar, razonar y afrontar la vida. Es más fácil encontrar un niño inquieto y nervioso, pero también hay niñas a las que les resulta difícil estarse quietas, una niña se siente quizá más atraída por juegos menos exaltados, pero también hay niños a los que les gusta jugar sin correr.

A tal propósito, lo mejor sería intentar no condicionar las actitudes de tu hijo y dejarle que pruebe cuantas más cosas mejor para que pueda elegir lo que más le guste: por ejemplo, viste a tu niña con colores diferentes, renunciando a la exclusividad del rosa.. quizá descubras que siente pasión por el azul; un niño podría jugar también con una muñeca.. ¡para él es solo el descubrimiento de un nuevo juego!

Ya sea niña o niño, lo único que deseará hacer siempre es jugar, ¡descubrir el mundo en todas sus formas y crecer con alegría!

Al inicio se observa la barriga: ancha, alta, baja, estrecha.. ¡amigas y parientes se divierten a intentar adivinar! “Mira lo baja que es, ¡seguro que es un niño!”, “Esperemos que sea una niña”.. en definitiva intentar determinar el sexo del bebé es un juego que interesa a todos: pero ¿qué cambia en realidad?

Con frecuencia los futuros padres proyectan sus fantasías y deseos sobre la llegada del bebé: las mamás a veces desean una niña porque imaginan que será más divertido elegir vestiditos para ella y que podrá convertirse en una compañera de charlas y confianzas cuando sea grande; los papás ven en un niño un compañero de juegos, risas y bromas. Ambos creen quizá que hay más feeling entre “iguales”! sin embargo estos son solo tópicos: en realidad las diferencias son muchas menos y con frecuencia son los adultos quienes las crean.

Es inútil negar que ser niño o niña caracteriza el crecimiento de tu bebé: la naturaleza y la genética nos crean específicamente diferentes y esto conlleva maneras diferentes de pensar, razonar y afrontar la vida. Es más fácil encontrar un niño inquieto y nervioso, pero también hay niñas a las que les resulta difícil estarse quietas, una niña se siente quizá más atraída por juegos menos exaltados, pero también hay niños a los que les gusta jugar sin correr.

A tal propósito, lo mejor sería intentar no condicionar las actitudes de tu hijo y dejarle que pruebe cuantas más cosas mejor para que pueda elegir lo que más le guste: por ejemplo, viste a tu niña con colores diferentes, renunciando a la exclusividad del rosa.. quizá descubras que siente pasión por el azul; un niño podría jugar tabién con una muñeca.. ¡para él es solo el descubrimiento de un nuevo juego!

Ya sea niña o niño, lo único que deseará hacer siempre es jugar, ¡descubrir el mundo en todas sus formas y crecer con alegría!