Publicado el 13.02.2017 00

Ser vegetarianos, una elección de vida también durante el embarazo

Pero, ¿puede una dieta rica en proteínas vegetales garantizar la correcta aportación de nutrientes necesarios para satisfacer las necesidades no solo de la madre, sino también del pequeño?

Entre los vegetarianos existen varias tipologías. La dieta vegetariana clásica (lacto-ovo-vegetariana) establece excluir solo el consumo de carne y pescado. Hay quien decide eliminar todos los productos de derivación animal excepto los huevos (ovo-vegetariana) o abolir todos los derivados de los animales, con la excepción de la leche y los lácteos (lacto-vegetariana), o por último, la opción más drástica, la dieta vegana que no incluye la asunción de ningún derivado de origen animal.

En cualquier caso es una decisión que no solo implica cambiar los platos de la mesa, sino modificar el propio estilo de vida.

Ya que el embarazo es un momento en el que la alimentación cumple un papel absolutamente fundamental para tu salud y para el desarrollo de tu pequeño, es conveniente prestar una especial atención si se ha tomado una decisión a este respecto.

Recuerda que el embarazo tiende a “descontrolar” algunos valores importantes, como por ejemplo los del hierro, y por eso es muy importante valorar adecuadamente la aportación nutritiva de los alimentos que tu dieta te permite asumir, desde el punto de vista de los minerales y de las  vitaminas que contienen, fundamentales para el sano y correcto crecimiento del feto.

Pide consejo a tu médico para planificar tus comidas, sobre todo para no arriesgarte a que tu dieta carezca de nutrientes como proteínas, hierro, cinco, calcio, ácidos grasos omega-3, Vitamina A, Vitamina D, Vitamina B2 y yodo.

 

Es especial para tu pequeño que se está desarrollando, son fundamentales el ácido fólico y la Vitamina B12. El primero es importante desde el inicio para prevenir malformaciones fetales y especialmente para un correcto desarrollo del Sistema Nervioso central: la verdura de hojas color verde oscuro, los cereales integrales y las legumbres constituyen fuentes ricas en ácido fólico. Normalmente la dieta vegetariana no resulta carente en este sentido. Para la Vitamina B12, por el contrario, que se encuentra solo en alimentos de origen animal y que es indispensable para la síntesis de los tejidos de tu bebé, sobre todo en caso de dieta vegetariana estricta, es necesario recurrir a integradores químicos para evitar una carencia de la misma.

Por lo que se refiere al hierro por otra parte son suficientes algunas pequeñas atenciones para asumir las dosis adecuadas también de los alimentos vegetales: combinar los alimentos ricos en hierro con aquellos ricos en Vitamina C (cítricos, kiwi) para facilitar su absorción, evitar la asociación con alimentos ricos en calcio (lácteos, aguas minerales); dejar las legumbres y los cereales integrales en remojo y después aclararlos con abundante agua.